Fisioterapia y moto. Lesiones frecuentes en moteras, motoristas, bikers, moteros…

10 10 2023
Raquel Crespo

En este post voy a hablar como motera y fisioterapeuta, de las lesiones más frecuentes relacionadas con el uso de la moto y que pueden mejorar con tratamiento de fisioterapia.

Lo primero que me parece imprescindible es hablar de prevención, porque en la moto nosotras somos la carrocería y ante una caída o colisión podemos sufrir graves daños e incluso perder la vida. 

Por eso, siempre hay que circular con precaución para prevenir accidentes y es muy importante que la persona que va en moto lleve todas las protecciones necesarias para que en caso de accidente sufra los mínimos daños posibles. 

Parece una obviedad, pero no todas las personas que llevamos moto llevamos todas las protecciones recomendables, de todos es sabido que hay que circular con casco, pero además, desde mi punto de vista, es imprescindible llevar chaqueta con protecciones rígidas en la espalda, hombros y codos; pantalones con protecciones en caderas y rodillas; guantes para proteger las manos y botas adecuadas para la moto. 

Y si además añadimos un airbag, pues mejor que mejor.

Ahora hablaré de las lesiones que más sufrimos las moteras, motoristas, bikers, moteros… como queráis llamarnos a quienes conducimos una moto.

Dividiré las lesiones en dos tipos: graves y leves.

LESIONES GRAVES:

Entre las lesiones de gravedad lo que trato con más frecuencia en mi consulta, son pacientes que han sufrido fracturas tras un accidente con la moto. A veces son fracturas graves, que requieren cirugía y material de osteosíntesis: placas, tornillos… 

Además son frecuentes las abrasiones, quemaduras por roce de la piel con el asfalto en una caída, que pueden dejar grandes cicatrices que limiten la movilidad.

Podemos encontrar también lesiones más graves como amputaciones, lesiones neurológicas causadas por daño medular o por traumatismo craneoencefálico. En estos casos el proceso de rehabilitación es mucho más largo.

LESIONES LEVES:

La gran mayoría de lesiones que tenemos en el mundo de la moto no son de tanta gravedad como las anteriores, y ni siquiera hay accidentes de por medio, tan solo son lesiones provocadas por la conducción continuada o por posturas inadecuadas sobre la moto. 

Estas lesiones entrarían dentro de lo que los fisioterapeutas llamamos lesiones de “partes blandas», que son principalmente lesiones músculotendinosas, que provocan dolor e incapacidad funcional por limitarnos la movilidad. Por ejemplo podemos encontrarnos con sobrecargas musculares, contracturas, tendinitis, esguinces

Si atendemos a la localización de estas lesiones leves, las más frecuentes son las lesiones de cuello, espalda y antebrazos

Para todas estas lesiones es muy beneficiosa la fisioterapia como prevención para evitarlas y como tratamiento una vez que ya nos hemos lesionado.

La prevención de lesiones se consigue haciendo ejercicio terapéutico para fortalecer la musculatura que vamos a trabajar en la moto, y estiramientos musculares después de montar, para relajar la musculatura que más hayamos sobrecargado. 

Y en cuanto al tratamiento, dependerá en cada caso del paciente y la lesión a tratar en la consulta de fisioterapia.

A continuación describiré las lesiones más habituales según la zona del cuerpo afectada.

Cervicalgias y dolor de cabeza

La postura que adoptamos durante la conducción, el hecho de llevar el casco, que aumenta el peso de nuestra cabeza, y la fuerza que ejerce el viento sobre nuestro cuerpo al circular, todo ello hace que sobrecarguemos la zona cervical y la musculatura del cuello tiene que realizar un trabajo extra.

Hombros y cintura escapular:

La sobrecarga de los hombros y la zona de trapecios dependerá más del tipo de moto que llevemos, ya que no es igual conducir una moto de trial y amortiguar el impacto de los saltos en un circuito, que hacer una ruta larga con una chopper, con la postura de los brazos en alto, que nos va a sobrecargar más la zona de trapecios y antebrazos. 

Igualmente son diferentes las sobrecargas que provocará conducir una mini moto, con el cuerpo completamente “encogido», o una moto deportiva con el cuerpo inclinado hacia delante.

Antebrazos y manos:

Con mucha frecuencia nos encontramos sobrecargas de los músculos flexores y extensores de la mano, que provocan dolor en su inserción en el codo, e incluso puede haber dolor en los dedos de las manos.

También nos podemos encontrar con un síndrome compartimental por compresión y retracción de las fascias del antebrazo, o incluso con un síndrome del túnel carpiano, que afecta a los nervios a su paso por la muñeca.

Estas lesiones suelen provocarse por agarrar los manillares con excesiva fuerza, por apoyar el peso del cuerpo sobre la palma de la mano durante periodos de tiempo prolongados y por la vibración que se transmite durante la conducción. 

Para evitar estas lesiones es muy recomendable estirar los músculos flexores y extensores de la muñeca al bajarse de la moto, o en cualquier parada que hagamos durante la conducción, por ejemplo en un semáforo.

Cadera:

La postura de flexión o hiperflexión continuada de cadera puede dar lugar a una sobrecarga de la musculatura, principalmente del psoas ilíaco, que es un músculo que puede causar molestias no solo en la cadera, sino también tener repercusión en la zona lumbar.

Estas molestias serán más acusadas en función de la postura de conducción, siendo más frecuente su aparición al usar motos deportivas, donde la flexión de las piernas es mucho mayor que, por ejemplo, al conducir una chopper.

Lumbalgia y ciática:

La postura al conducir, especialmente con motos deportivas, donde se lleva una flexión de tronco excesiva, es una de las causas que pueden provocar molestias en la zona lumbar e incluso compromiso radicular por compresión del nervio ciático.

Para evitar estas molestias es recomendable fortalecer la zona abdominal y hacer estiramientos al bajarse de la moto. En este caso convendría estirar psoas, glúteo, piramidal, isquiotibiales, etc.

Pies:

Los pies nos pueden doler si no llevamos calzado adecuado en la moto, ya que al cambiar de marchas hacemos un movimiento repetitivo, que puede provocar molestias en dedos y empeine.

Es recomendable llevar botas de caña alta, de materiales resistentes a la abrasión, con protección para accionar el cambio de marchas y que sean cómodas al apoyarlas en la estribera.

Si tienes cualquiera de estas lesiones, acude a tu fisioterapeuta de confianza.

En la consulta te podemos recomendar ejercicios específicos y estiramientos musculares que te serán muy útiles para que sigas disfrutando de tu moto sin lesionarte.

Y si eres motero o motera de El Casar o alrededores, puedes venir a mi consulta de fisio. Tienes más información y mi contacto para pedir cita previa en la web www.FisioterapiaElCasar.es 

Puedes escuchar el programa de Radio aquí («Fisioterapia y Moto» a partir del minuto 34):
https://www.ivoox.com/cascos-decibelios-programa-79-audios-mp3_rf_117938096_1.html





Muévete, es la mejor medicina

7 03 2018

Ejercicios y estiramientos básicos para un programa de entrenamiento terapéutico. 

 





Terapia sacrocraneal y liberación miofascial

12 03 2013

¿Qué es la Terapia Sacrocraneal y para qué sirve?

La terapia sacrocraneal nace como parte de la osteopatia, hacia principios del siglo XX, el osteópata W. Sutherland D.O. estudió el cráneo y comenzó a investigar sobre lo que llamó mecanismo sacro-craneal.
El sistema Sacro-Craneal es un sistema contenido dentro de una gruesa e impermeable membrana: la Duramadre, que envuelve al cerebro y a la médula espinal. Una función de este sistema es la producción, circulación y reabsorción del fluido cerebroespinal o líquido cefalorraquídeo. Este fluido se produce dentro del sistema Sacro-Craneal y mantiene el ambiente fisiológico en el que el cerebro y el sistema nervioso se desarrollan, viven y funcionan. Hay, por tanto, en la Duramadre una producción de un continuo subir y bajar de la presión del fluido dentro del sistema Sacro-Craneal. El pulso de este fluido es, al igual que el latido cardíaco o la respiración, trasmitido a todos los tejidos y estructuras del cuerpo como un movimiento involuntario y espontáneo con ritmo determinado que oscila entre los 6 y 12 ciclos por minuto.

La terapia sacrocraneal es una de las más suaves porque las maniobras en su mayoría son imperceptibles para adecuarse a ese ritmo respiratorio primario.

Se aplica una presión muy suave sobre el cuerpo, siguiendo el Movimiento Respiratorio Primario (ritmo de bombeo del líquido cefalorraquídeo), para permitir que las fascias y el cuerpo se liberen. Es una técnica manual que respeta la situación corporal, es agradable, tranquiliza y calma.
El objetivo del terapeuta sacro-craneal al evaluar y tratar este sistema es ser lo menos intrusivo posible, usando la menor fuerza posible en la palpación y tratamiento. Cuando hallamos movimiento desequilibrado, especialmente si está relacionado con la cabeza y el sacro, sugiere al fisioterapeuta que las funciones normales del cuerpo pueden estar en conflicto. Cuando las funciones corporales están perturbadas, se pueden desarrollar síntomas. El terapeuta sacro craneal ayuda normalmente al cuerpo a restablecer un movimiento equilibrado con técnicas suaves y sutiles.

Para explicarlo de forma sencilla, nada mejor que un ejemplo:

Si coges un guante de latex que sea de una talla más pequeña para ti y te lo pones tratando de mantener la mano extendida, te darás cuenta de que enseguida, tu mano vuelve a cerrarse, independientemente de la fuerza que tengas.

Esto ocurre porque la resistencia que ofrece el latex después de un tiempo, es mayor que la fuerza que tiene tu mano y ésta cede.

Las fascias son un tejido conectivo, poco elástico, que envuelve y recubre todas las estructuras corporales, en distintas capas. Cuando una fascia está retraída, todo lo que contiene (músculos, vísceras, etc.) también lo está.

Es como si tuvieses un guante pequeño en todo tu cuerpo. Hay menos elasticidad, peor movimiento y por tanto más retracción, dolor, menos espacio para el correcto funcionamiento de los órganos, peor capacidad respiratoria, problemas digetivos, más inflamación, peor circulación, más tensión y estrés, incomodidad…

En cualquier lesión corporal existe una restricción fascial o «guante pequeño». Al tratarlas, se liberan todas las estructuras que hay en su interior. La terapia sacrocraneal tiene efecto antiinflamatorio y analgésico.

¿En qué afecciones está indicada la terapia sacrocraneal?

Dolor muscular y articular, estrés, problemas digestivos, migrañas y jaquecas, alergias, retención de líquidos, dislexia, hiperactividad…

Ayuda a mejorar la calidad de vida en casos de parálisis cerebral, epilepsia, hidrocefalia escoliosis y dislexia. Muchos de estos problemas surgen del trauma del nacimiento al producirse lesiones craneales al sacar la cabeza del bebé. Con unas cuantas sesiones a un recién nacido se recupera la flexibilidad de este sistema y se resuelven innumerables problemas. En el caso de nacimientos por cesárea también existen problemas, ya que no existe compresión y descompresión del bebé en el canal del parto, necesaria en el nacimiento para dar impulso a la respiración secundaria (pulmonar).

Tiene muy buenos resultados en jaquecas, migrañas, sinusitis, neuralgias, lumbago, ciática, dolores de espalda, depresiones, pitidos de oídos, tics nerviosos e insomnio, que pueden provenir tanto del trauma de nacimiento, de un accidente o un golpe en la cabeza o en el sacro.

¿Cómo ayuda la Terapia Sacrocraneal en el embarazo y en el parto?

Durante todo el embarazo, el futuro bebé necesita espacio para desarrollarse. Este espacio se consigue muchas veces a base de compensaciones posturales, que pueden derivar en ciáticas, lumbalgia, incomodidad, mayor retención de líquidos o peor circulación.

Si liberamos la tensión del sistema miofascial, el embarazo y el parto se desarrollan más fácil y naturalmente. La madre nota con la terapia sacrocraneal mayor comodidad y alivio.

La Terapia Sacrocraneal también se utiliza para que el recién nacido elimine las tensiones sufridas durante el parto, que acaban influyendo en el futuro desarrollo del niño.

Alergias, dolores, cólicos del lactante, escoliosis, incluso trastornos del aprendizaje, suelen mejorar con la Terapia Sacrocraneal.





Osteopatía Estructural, Sacro-Craneal y Visceral

26 02 2013

La osteopatía fue desarrollada por Andrew Taylor Still y basada en la hipótesis de que muchas enfermedades son debidas a una pérdida de la integridad estructural. Está reconocida como carrera universitaria en varios países, como Reino Unido y Francia. En España es una especialidad que corresponde al fisioterapeuta, como parte de su formación en terapias manuales.

La Osteopatía se basa en que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente, están relacionados, y por tanto los trastornos en un sistema pueden afectar el funcionamiento de los otros. Es por tanto una práctica de tipo holístico. El tratamiento, que se denomina manipulación osteopática, consiste en un sistema de técnicas prácticas orientadas a aliviar el dolor, restaurar funciones y promover la salud y el bienestar.

La Osteopatía es una disciplina terapéutica basada en la anatomía y fisiología del cuerpo humano, en el conocimiento de cómo intervienen los diferentes tejidos en la producción de la enfermedad y en la aplicación de técnicas de normalización de las funciones alteradas.

Aunque a la Osteopatía se la relacione fundamentalmente con problemas que afectan al aparato locomotor, lo cierto es que trata al ser humano de forma global, como un todo, restableciendo el equilibrio mediante técnicas manuales dirigidas a los tejidos afectados, sean estos del sistema musculoesquelético, visceral, nerviosos etc.

Es una terapéutica manual que ayuda a aliviar, corregir y recuperar lesiones musculo-esqueléticas y patologías orgánicas. La intervención osteopática realiza un diagnóstico funcional, aplica técnicas que desencadenan reacciones fisiológicas que equilibran y normalizan las diferentes alteraciones musculares, osteoarticulares, orgánicas y funcionales, mejorando o resolviendo el cuadro clínico e incidiendo especialmente en sus manifestaciones sintomáticas dolorosas.

La Osteopatía funciona facilitando la autorregulación del organismo en cualquier patología. La Osteopatía, en un contexto de abordaje holístico, a través de modelos globales bio-médico-psico-sociales, promueve la recuperación del equilibrio mecánico del conjunto de los tejidos corporales musculoesqueléticos, nerviosos, viscerales, circulatorios… Lo hace con la aplicación de técnicas manuales dirigidas a los tejidos identificados como patológicos en el diagnóstico funcional osteopático.

Tipos de Osteopatía:

La clasificación de técnicas de Osteopatía se divide en función del órgano o tejido sobre el que actúe el fisioterapeuta-osteópata. Así, hablamos de:

– OSTEOPATIA ESTRUCTURAL: dirigida al sistema musculo-esquelético, donde aplicamos diversas técnicas manuales, movilizaciones o manipulaciones articulares.

– OSTEOPATIA VISCERAL: orientada a actuar sobre los tejidos que participan en las funciones de las vísceras, las membranas fibrosas, las fascias, los vasos sanguíneos, los nervios… A veces existen adherencias o tracciones miofasciales que dificultan la normal movilidad de las vísceras. Las técnicas manuales viscerales ayudan a liberar bloqueos, mejorar la irrigación sanguínea y recuperar la movilidad.

– OSTEOPATIA CRANEAL Y TERAPIA CRANEOSACRAL: Actúa sobre el sistema nervioso central. Mediante técnicas manuales, se libera y facilita la micromovilidad del cráneo y el conjunto de la relación craneosacral a través de las membranas meníngeas y el papel del líquido cefalorraquídeo. Algunas consecuencias de alteraciones posturales, traumatismos, desequilibrios musculares etc, pueden afectar a nervios craneales, arterias, glándulas y otros tejidos, a su paso por orificios craneales o en el interior mismo, lo que puede provocar neuralgias, dificultades de visión, audición, alteraciones de algunas funciones glandulares, vértigos, migrañas, e incluso a través del sistema nervioso vegetativo, trastornos digestivos, respiratorios, vasculares, etc.

Tratamiento osteopático:

El tratamiento osteopático consiste en tratar las disfunciones, la hipermovilidad o hipomovilidad que se puedan encontrar en la columna vertebral, las articulaciones, el sistema nervioso, el sistema muscular, las vísceras, el cráneo. Busca recuperar el equilibrio corporal perdido, reactivando sus mecanismos de autocuración con diversas técnicas terapéuticas: manipulaciones articulares, técnicas de energía muscular, de movilización, de streching, HVLT, funcionales, entre muchas otras. El tratamiento depende de una evaluación corporal completa, del tipo de lesión y del paciente. Ningún tratamiento es igual a otro y se debe seguir siempre un enfoque personal único.

Durante el examen físico-osteopático del paciente, el osteópata evalúa el estado anatomofuncional buscando disfunciones en diferentes tejidos o sistemas, relacionados con la sintomatología, estableciendo y correlacionando posibles reflejos psico-somáticos, somato-psíquicos, viscero-somáticos, etc.

El diagnóstico osteopático busca tratar la causa real del problema (orígen de la disfunción) y no tanto el síntoma.

Por ejemplo, un dolor somático a nivel dorsal o en un brazo, puede ser el reflejo de una afección visceral digestiva o cardíaca.

La disfunción primaria o causa de un dolor mecánico en la zona posterior, llevará a determinado segmento a ser sintomático o doloroso. Esta disfunción primaria suele situarse a distancia del segmento sintomático, por eso en Osteopatía tratamos la zona dolorosa y otros segmentos a distancia causantes del encadenamiento de tensiones, de disfunciones articulares o musculares que acaban por sobrecargar el tejido que presenta el síntoma doloroso.

Por ejemplo, es muy frecuente encontrar lumbalgias que responden a una causa primaria de antecedentes de lesiones de tobillo mal solucionadas. Esto genera una alteración en la biomecánica de la marcha que termina por sobrecargar la zona lumbar o cualquier otro nivel vertebral, provocando dolor y déficit funcional.

Principios Básicos:

En la Osteopatía existen ocho principios básicos, reconocidos a nivel internacional:

  • Holismo: el cuerpo funciona como una unidad, no como un conjunto de órganos.
  • Relación forma-función: la estructura de un órgano influye en su función y viceversa.
  • Homeostasis: el cuerpo posee mecanismos autorregulatorios.
  • Autocuración: el cuerpo siempre busca su reparación, aunque la enfermedad altere ese esfuerzo.
  • Influencia interna por medio de acciones externas: las fuerzas externas modifican la forma y función internas.
  • Circulación: el movimiento de fluidos corporales es esencial para el mantenimiento de la salud.
  • Inervación: los nervios juegan un papel crucial en controlar los fluidos corporales.
  • Componente somático de la enfermedad: toda enfermedad se manifiesta de forma externa como síntoma somático.Un aspecto importante de la competencia del Osteópata, es establecer su diagnóstico osteopático, al tiempo que un diagnóstico diferencial o evaluación de problemas de competencia médica, de manera que cualquier paciente con sospecha de patología en la cual no está indicada la Osteopatía o en la que sea necesaria la intervención médica alopática, el paciente es orientado al profesional médico para que realice el diagnóstico y tratamiento correspondiente. Esto significa que la complementariedad y la interrelación entre médico y fisioterapeuta-osteópata, debe ser total para garantizar un abordaje multidisciplinar en el paciente. 

Indicaciones de la Osteopatía:

Disfunciones que cursan con dolor a nivel de la columna vertebral (cervicalgias, neuralgias, tortícolis, dorsalgias, lumbalgias, ciáticas, neuralgias de origen vertebral o síndromes compresivos periféricos), a nivel del troco, región costal, así como en dolores de miembros superiores o inferiores (traumatismos, esguinces, tendinopatías, etc.)

Igualmente está indicada en cefaleas, migrañas, vértigos, trastornos digestivos funcionales, en trastornos de los sistemas cardiorrespiratorio, circulatorio, ginecológico, trastornos relacionados con la articulación temporomandibular…

En definitiva, cualquier problema funcional que afecte al sistema muscular u osteoarticular provocará, tarde o temprano, un problema orgánico, dado que todas las funciones orgánicas están interrelacionadas entre sí. Por ejemplo, la disfunción mecánica vertebral es una lesión de naturaleza micromecánica que se automantiene, por vía refleja, con espasmos musculares profundos (mecanismo de defensa que pone en marcha el sistema nervioso), muchas veces reversibles de forma espontánea o por manipulación osteopática durante una sesión de tratamiento.

Fuente: Wikipedia