Terapia sacrocraneal y liberación miofascial

12 03 2013

¿Qué es la Terapia Sacrocraneal y para qué sirve?

La terapia sacrocraneal nace como parte de la osteopatia, hacia principios del siglo XX, el osteópata W. Sutherland D.O. estudió el cráneo y comenzó a investigar sobre lo que llamó mecanismo sacro-craneal.
El sistema Sacro-Craneal es un sistema contenido dentro de una gruesa e impermeable membrana: la Duramadre, que envuelve al cerebro y a la médula espinal. Una función de este sistema es la producción, circulación y reabsorción del fluido cerebroespinal o líquido cefalorraquídeo. Este fluido se produce dentro del sistema Sacro-Craneal y mantiene el ambiente fisiológico en el que el cerebro y el sistema nervioso se desarrollan, viven y funcionan. Hay, por tanto, en la Duramadre una producción de un continuo subir y bajar de la presión del fluido dentro del sistema Sacro-Craneal. El pulso de este fluido es, al igual que el latido cardíaco o la respiración, trasmitido a todos los tejidos y estructuras del cuerpo como un movimiento involuntario y espontáneo con ritmo determinado que oscila entre los 6 y 12 ciclos por minuto.

La terapia sacrocraneal es una de las más suaves porque las maniobras en su mayoría son imperceptibles para adecuarse a ese ritmo respiratorio primario.

Se aplica una presión muy suave sobre el cuerpo, siguiendo el Movimiento Respiratorio Primario (ritmo de bombeo del líquido cefalorraquídeo), para permitir que las fascias y el cuerpo se liberen. Es una técnica manual que respeta la situación corporal, es agradable, tranquiliza y calma.
El objetivo del terapeuta sacro-craneal al evaluar y tratar este sistema es ser lo menos intrusivo posible, usando la menor fuerza posible en la palpación y tratamiento. Cuando hallamos movimiento desequilibrado, especialmente si está relacionado con la cabeza y el sacro, sugiere al fisioterapeuta que las funciones normales del cuerpo pueden estar en conflicto. Cuando las funciones corporales están perturbadas, se pueden desarrollar síntomas. El terapeuta sacro craneal ayuda normalmente al cuerpo a restablecer un movimiento equilibrado con técnicas suaves y sutiles.

Para explicarlo de forma sencilla, nada mejor que un ejemplo:

Si coges un guante de latex que sea de una talla más pequeña para ti y te lo pones tratando de mantener la mano extendida, te darás cuenta de que enseguida, tu mano vuelve a cerrarse, independientemente de la fuerza que tengas.

Esto ocurre porque la resistencia que ofrece el latex después de un tiempo, es mayor que la fuerza que tiene tu mano y ésta cede.

Las fascias son un tejido conectivo, poco elástico, que envuelve y recubre todas las estructuras corporales, en distintas capas. Cuando una fascia está retraída, todo lo que contiene (músculos, vísceras, etc.) también lo está.

Es como si tuvieses un guante pequeño en todo tu cuerpo. Hay menos elasticidad, peor movimiento y por tanto más retracción, dolor, menos espacio para el correcto funcionamiento de los órganos, peor capacidad respiratoria, problemas digetivos, más inflamación, peor circulación, más tensión y estrés, incomodidad…

En cualquier lesión corporal existe una restricción fascial o “guante pequeño”. Al tratarlas, se liberan todas las estructuras que hay en su interior. La terapia sacrocraneal tiene efecto antiinflamatorio y analgésico.

¿En qué afecciones está indicada la terapia sacrocraneal?

Dolor muscular y articular, estrés, problemas digestivos, migrañas y jaquecas, alergias, retención de líquidos, dislexia, hiperactividad…

Ayuda a mejorar la calidad de vida en casos de parálisis cerebral, epilepsia, hidrocefalia escoliosis y dislexia. Muchos de estos problemas surgen del trauma del nacimiento al producirse lesiones craneales al sacar la cabeza del bebé. Con unas cuantas sesiones a un recién nacido se recupera la flexibilidad de este sistema y se resuelven innumerables problemas. En el caso de nacimientos por cesárea también existen problemas, ya que no existe compresión y descompresión del bebé en el canal del parto, necesaria en el nacimiento para dar impulso a la respiración secundaria (pulmonar).

Tiene muy buenos resultados en jaquecas, migrañas, sinusitis, neuralgias, lumbago, ciática, dolores de espalda, depresiones, pitidos de oídos, tics nerviosos e insomnio, que pueden provenir tanto del trauma de nacimiento, de un accidente o un golpe en la cabeza o en el sacro.

¿Cómo ayuda la Terapia Sacrocraneal en el embarazo y en el parto?

Durante todo el embarazo, el futuro bebé necesita espacio para desarrollarse. Este espacio se consigue muchas veces a base de compensaciones posturales, que pueden derivar en ciáticas, lumbalgia, incomodidad, mayor retención de líquidos o peor circulación.

Si liberamos la tensión del sistema miofascial, el embarazo y el parto se desarrollan más fácil y naturalmente. La madre nota con la terapia sacrocraneal mayor comodidad y alivio.

La Terapia Sacrocraneal también se utiliza para que el recién nacido elimine las tensiones sufridas durante el parto, que acaban influyendo en el futuro desarrollo del niño.

Alergias, dolores, cólicos del lactante, escoliosis, incluso trastornos del aprendizaje, suelen mejorar con la Terapia Sacrocraneal.





Osteopatía Estructural, Sacro-Craneal y Visceral

26 02 2013

La osteopatía fue desarrollada por Andrew Taylor Still y basada en la hipótesis de que muchas enfermedades son debidas a una pérdida de la integridad estructural. Está reconocida como carrera universitaria en varios países, como Reino Unido y Francia. En España es una especialidad que corresponde al fisioterapeuta, como parte de su formación en terapias manuales.

La Osteopatía se basa en que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente, están relacionados, y por tanto los trastornos en un sistema pueden afectar el funcionamiento de los otros. Es por tanto una práctica de tipo holístico. El tratamiento, que se denomina manipulación osteopática, consiste en un sistema de técnicas prácticas orientadas a aliviar el dolor, restaurar funciones y promover la salud y el bienestar.

La Osteopatía es una disciplina terapéutica basada en la anatomía y fisiología del cuerpo humano, en el conocimiento de cómo intervienen los diferentes tejidos en la producción de la enfermedad y en la aplicación de técnicas de normalización de las funciones alteradas.

Aunque a la Osteopatía se la relacione fundamentalmente con problemas que afectan al aparato locomotor, lo cierto es que trata al ser humano de forma global, como un todo, restableciendo el equilibrio mediante técnicas manuales dirigidas a los tejidos afectados, sean estos del sistema musculoesquelético, visceral, nerviosos etc.

Es una terapéutica manual que ayuda a aliviar, corregir y recuperar lesiones musculo-esqueléticas y patologías orgánicas. La intervención osteopática realiza un diagnóstico funcional, aplica técnicas que desencadenan reacciones fisiológicas que equilibran y normalizan las diferentes alteraciones musculares, osteoarticulares, orgánicas y funcionales, mejorando o resolviendo el cuadro clínico e incidiendo especialmente en sus manifestaciones sintomáticas dolorosas.

La Osteopatía funciona facilitando la autorregulación del organismo en cualquier patología. La Osteopatía, en un contexto de abordaje holístico, a través de modelos globales bio-médico-psico-sociales, promueve la recuperación del equilibrio mecánico del conjunto de los tejidos corporales musculoesqueléticos, nerviosos, viscerales, circulatorios… Lo hace con la aplicación de técnicas manuales dirigidas a los tejidos identificados como patológicos en el diagnóstico funcional osteopático.

Tipos de Osteopatía:

La clasificación de técnicas de Osteopatía se divide en función del órgano o tejido sobre el que actúe el fisioterapeuta-osteópata. Así, hablamos de:

– OSTEOPATIA ESTRUCTURAL: dirigida al sistema musculo-esquelético, donde aplicamos diversas técnicas manuales, movilizaciones o manipulaciones articulares.

– OSTEOPATIA VISCERAL: orientada a actuar sobre los tejidos que participan en las funciones de las vísceras, las membranas fibrosas, las fascias, los vasos sanguíneos, los nervios… A veces existen adherencias o tracciones miofasciales que dificultan la normal movilidad de las vísceras. Las técnicas manuales viscerales ayudan a liberar bloqueos, mejorar la irrigación sanguínea y recuperar la movilidad.

– OSTEOPATIA CRANEAL Y TERAPIA CRANEOSACRAL: Actúa sobre el sistema nervioso central. Mediante técnicas manuales, se libera y facilita la micromovilidad del cráneo y el conjunto de la relación craneosacral a través de las membranas meníngeas y el papel del líquido cefalorraquídeo. Algunas consecuencias de alteraciones posturales, traumatismos, desequilibrios musculares etc, pueden afectar a nervios craneales, arterias, glándulas y otros tejidos, a su paso por orificios craneales o en el interior mismo, lo que puede provocar neuralgias, dificultades de visión, audición, alteraciones de algunas funciones glandulares, vértigos, migrañas, e incluso a través del sistema nervioso vegetativo, trastornos digestivos, respiratorios, vasculares, etc.

Tratamiento osteopático:

El tratamiento osteopático consiste en tratar las disfunciones, la hipermovilidad o hipomovilidad que se puedan encontrar en la columna vertebral, las articulaciones, el sistema nervioso, el sistema muscular, las vísceras, el cráneo. Busca recuperar el equilibrio corporal perdido, reactivando sus mecanismos de autocuración con diversas técnicas terapéuticas: manipulaciones articulares, técnicas de energía muscular, de movilización, de streching, HVLT, funcionales, entre muchas otras. El tratamiento depende de una evaluación corporal completa, del tipo de lesión y del paciente. Ningún tratamiento es igual a otro y se debe seguir siempre un enfoque personal único.

Durante el examen físico-osteopático del paciente, el osteópata evalúa el estado anatomofuncional buscando disfunciones en diferentes tejidos o sistemas, relacionados con la sintomatología, estableciendo y correlacionando posibles reflejos psico-somáticos, somato-psíquicos, viscero-somáticos, etc.

El diagnóstico osteopático busca tratar la causa real del problema (orígen de la disfunción) y no tanto el síntoma.

Por ejemplo, un dolor somático a nivel dorsal o en un brazo, puede ser el reflejo de una afección visceral digestiva o cardíaca.

La disfunción primaria o causa de un dolor mecánico en la zona posterior, llevará a determinado segmento a ser sintomático o doloroso. Esta disfunción primaria suele situarse a distancia del segmento sintomático, por eso en Osteopatía tratamos la zona dolorosa y otros segmentos a distancia causantes del encadenamiento de tensiones, de disfunciones articulares o musculares que acaban por sobrecargar el tejido que presenta el síntoma doloroso.

Por ejemplo, es muy frecuente encontrar lumbalgias que responden a una causa primaria de antecedentes de lesiones de tobillo mal solucionadas. Esto genera una alteración en la biomecánica de la marcha que termina por sobrecargar la zona lumbar o cualquier otro nivel vertebral, provocando dolor y déficit funcional.

Principios Básicos:

En la Osteopatía existen ocho principios básicos, reconocidos a nivel internacional:

  • Holismo: el cuerpo funciona como una unidad, no como un conjunto de órganos.
  • Relación forma-función: la estructura de un órgano influye en su función y viceversa.
  • Homeostasis: el cuerpo posee mecanismos autorregulatorios.
  • Autocuración: el cuerpo siempre busca su reparación, aunque la enfermedad altere ese esfuerzo.
  • Influencia interna por medio de acciones externas: las fuerzas externas modifican la forma y función internas.
  • Circulación: el movimiento de fluidos corporales es esencial para el mantenimiento de la salud.
  • Inervación: los nervios juegan un papel crucial en controlar los fluidos corporales.
  • Componente somático de la enfermedad: toda enfermedad se manifiesta de forma externa como síntoma somático.Un aspecto importante de la competencia del Osteópata, es establecer su diagnóstico osteopático, al tiempo que un diagnóstico diferencial o evaluación de problemas de competencia médica, de manera que cualquier paciente con sospecha de patología en la cual no está indicada la Osteopatía o en la que sea necesaria la intervención médica alopática, el paciente es orientado al profesional médico para que realice el diagnóstico y tratamiento correspondiente. Esto significa que la complementariedad y la interrelación entre médico y fisioterapeuta-osteópata, debe ser total para garantizar un abordaje multidisciplinar en el paciente. 

Indicaciones de la Osteopatía:

Disfunciones que cursan con dolor a nivel de la columna vertebral (cervicalgias, neuralgias, tortícolis, dorsalgias, lumbalgias, ciáticas, neuralgias de origen vertebral o síndromes compresivos periféricos), a nivel del troco, región costal, así como en dolores de miembros superiores o inferiores (traumatismos, esguinces, tendinopatías, etc.)

Igualmente está indicada en cefaleas, migrañas, vértigos, trastornos digestivos funcionales, en trastornos de los sistemas cardiorrespiratorio, circulatorio, ginecológico, trastornos relacionados con la articulación temporomandibular…

En definitiva, cualquier problema funcional que afecte al sistema muscular u osteoarticular provocará, tarde o temprano, un problema orgánico, dado que todas las funciones orgánicas están interrelacionadas entre sí. Por ejemplo, la disfunción mecánica vertebral es una lesión de naturaleza micromecánica que se automantiene, por vía refleja, con espasmos musculares profundos (mecanismo de defensa que pone en marcha el sistema nervioso), muchas veces reversibles de forma espontánea o por manipulación osteopática durante una sesión de tratamiento.

Fuente: Wikipedia





Crecimiento Personal

27 12 2012

Crecimiento personal: En busca del orígen del síntoma.

En estos días vivimos una época de cambio y por ello es fundamental tener capacidad de adaptación a nuestro mundo. Por esta razón, todo lo que estimule el proceso de crecimiento personal tiene ahora más valor que nunca.

A través de mi experiencia personal como fisioterapeuta, creo que es fundamental considerar a cada paciente desde una perspectiva holística, para ayudarle en su proceso de evolución psicosomática.

Un proceso psico-corporal de cambio supone un proceso de trabajo personal integral. Eso significa trabajar todos los ámbitos que influyen en el estado de salud de la persona: físico, emocional y social. Estas 3 esferas conforman la realidad cotidiana del individuo.

El trabajo terapéutico se realiza siguiendo un orden coherente. En primer lugar se atiende el estado de salud física, aliviando el malestar derivado de la somatización de la persona. La prioridad es localizar el origen de las dolencias, disminuir la tensión muscular y modificar los hábitos nocivos de su vida cotidiana.

Para afrontar grandes cambios necesitamos disponible un mínimo de energía.

Gran parte de dicha energía reside en los bloqueos musculares. Conforme avanzan las sesiones, el paciente aprende a ser consciente de su cuerpo, de sus zonas de tensión o de sus bloqueos psicosomáticos o de origen emocional. En esta fase, el paciente aprende a ser consciente de la relación entre sus dolencias y las causas psicosomáticas.

Tras unas sesiones, la persona aprende a expresar los sentimientos negativos que le bloquean y con esto aprende a manejar el dolor asociado a los bloqueos emocionales. Las contracturas musculares se liberan mediante una acto de aceptación. Aquí el paciente aprende a sacar fuera lo que no quiere, a dejar ir los sentimientos negativos bloqueados y a fluir desde la aceptación de las vivencias pasadas.

Mediante el dejarse ir, el aceptar el dolor interno y permitir su liberación, la persona empieza conectar con el contenido emocional causante de todo ello. Se inicia aquí la etapa de liberación emocional. Hay una razón psico-emocional que causa las contracturas en la espalda, los problemas digestivos, el dolor de hombros, la ciática, la dificultad para dormir, etc.

Tras la aceptación de los bloqueos, la persona experimenta de forma directa (no solamente intelectualmente) esta relación, así como la liberación que ofrece el descubrir un mecanismo para renovar su mundo emocional.

Finalmente el paciente aprende a sanar sus dolencias.

Acompañando todo el proceso, son necesarias toda una serie de propuestas enfocadas al proceso de auto-crecimiento en el ámbito diario de la persona. En este proceso se mantiene que no existe un entorno más idóneo para la autosanación y el autocrecimiento que la propia vida cotidiana. En realidad, ésta no es más que el reflejo externo del nuestro estado interior. Trabajando conscientemente sobre dicho reflejo, también podemos sanar y crecer de forma efectiva. De este modo, al finalizar las sesiones, se ofrecen propuestas de actuación sobre diferentes sectores de la vida cotidiana del paciente (hábitos posturales, ejercicio, alimentación, reflexiones…), para que éste disponga de retos personales en el periodo entre sesiones.

Como último objetivo, durante el proceso se busca desarrollar la autonomía del paciente a la hora de manejar, en su vida diaria, su estado psico-corporal de salud y bienestar. Se trata de que la persona pueda convertirse en su propio terapeuta. Para ello, se instruye al paciente en áreas como el ejercicio terapéutico, la nutrición, la capacidad de relajación, la meditación, la expresión emocional y la incorporación de hábitos saludables que le ayuden a seguir evolucionando de una forma efectiva como individuo.

La duración de una sesión de tratamiento es de aproximadamente 60 minutos.

En primer lugar tratamos las experiencias del paciente en su vida personal: síntomas físicos y emocionales, dificultades, conflictos y preocupaciones personales, etc. En el tratamiento hay una etapa de acompañamiento durante el proceso de crecimiento personal, donde se le ofrece al paciente orientación y herramientas para ayudarle a evolucionar en el contexto de su vida cotidiana.

En caso de que el paciente lo necesite, se inicia el trabajo físico, buscando el desbloqueo miofascial y articular mediante la aplicación de diversas técnicas de manipulación física (masaje terapéutico, estiramiento de las cadenas musculares, osteopatía, corrección postural, ejercicio terapéutico…)

El tratamiento físico se centra primero en las zonas en las que aparece sintomatología en la persona, pasando a realizar en segundo lugar, y de forma paralela, un tratamiento global. La persona aprenderá técnicas de respiración, que le ayudarán a aceptar y a expresar emociones.

Tras la sesión de trabajo físico, se dedican los últimos minutos de la terapia a comentar la percepciones del paciente en el trabajo físico y se proponen actividades, retos o ejercicios para realizar en el domicilio.

Hay que tener en cuenta que las sesiones de terapia holística tienen como condición que el paciente debe asumir la responsabilidad de su propio proceso de cambio y querer comprender las verdaderas causas de sus síntomas o bloqueos personales.

El paciente no puede delegar en la terapeuta la tarea de que “le cure”, sino que se servirá del terapeuta para que le “ayude a sanar”.